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domingo, 11 de noviembre de 2012

Pastela moruna.

HE VUELTO!!!
He vuelto porque mis pocos pero incansables fans me lo pedían, al igual que me pedían la receta que os traigo hoy. Pastela moruna, o casi moruna porque lleva vino, y eso no se usa en la tradicional; pero si lleva pasta filo que podéis sustituir por hojaldre.
Mi primer contacto con la pasta filo fueron unos caramelos que hice para un cumpleaños que fueron muy laboriosos pero el resultado fue espectacular. Y tras ellos, la pastela, que una vez probamos en uno de los restaurantes árabes que hay en las calles de teterias de Granada, en la parte baja del Albaycin.
Nos quedo tan buen sabor que había que hacerla,  y pasa lo de siempre,  esas cosas se dejan y dejan hasta que ... por fin se hacen.
He hecho la pastela varias veces en casa. Y me han pedido la receta muchas veces. Y creo que es mejor  una buena explicación.


Ingredientes:
  • 400 gr. de pollo ( pechuga, muslos, restos de pollo asado, de puchero.... el que tengamos)
  • Pasta filo.
  • 1 cebolla grande o dos pequeñas.
  • 50 gr. de pasas.
  • 50 gr. de almendras fileteadas.
  • 50 gr. de piñones.
  • Especias (clavo, nuez moscada, gengibre, canela, etc.)
  • 2 cucharaditas de Ras al hanout.
  • Un vasito de vino dulce.
  • 10 láminas de pasta filo (también podemos usar dos láminas de hojaldre)
  • 50 gr de mantequilla.
  • Aceite y sal.
  • Azúcar glas y canela en polvo.

Preparación:

Encendemos el horno a 180º C.
Ponemos las pasas en el vino dulce a macerar.
Pelamos las cebollas y las picamos y ponemos en una sartén con dos cucharadas de aceite a fuego lento.
Desmigamos la pechuga de pollo, nos debe quedar lo mas picado posible.
Tostamos las almendras y los piñones.
Una vez pochada la cebolla echamos las especias y mareamos un poco.
La primera vez que la hice no tenia Ras el hanout, que es una mezcla de especias usada en el norte de África, así que use las que tenia en casa, que daban sabor y añadían el toque de olor deseado. Use pimienta, 3 o 4 clavos, unas ralladuras de nuez moscada, una pizca de gengibre y así podéis echar las que mas os gusten, cuidando las cantidades, mas vale quedarse cortos que estropear una receta.
Seguidamente añadimos el pollo, las almendras, piñones  y pasas, removemos todo y añadimos el vino. Dejamos evaporar el alcohol.
Dejamos cocer tapado a fuego lento. Si quedase muy muy seco añadir un chorrito de caldo o agua; necesitamos una masa jugosa.
Derretimos la mantequilla.

La pasta brick es una pasta muy frágil, cuando la sacamos del envoltorio se seca muy pronto y en verano con el calor mas. Se vuelve muy quebradiza, por eso hay que tapar las hojas con un paño mojado en agua y bien escurrido. Así sacamos una hoja de pasta y volvemos a tapar el resto.
Pintamos con un pincel la hoja de pasta brick con la  mantequilla y la colocamos sobre el molde previamente untado de mantequilla; y así sucesivamente con el resto de hojas. Las deberemos colocar superponiendo (las)unas sobre otras, de forma que podamos cerrar las hojas una sobre la otra.
Una vez colocadas ponemos el relleno dentro y cerramos las hojas de pasta.

Pintamos con huevo batido y metemos al horno unos 20 minutos, hasta que vemos que la parte de arriba esta doradita.
Sacamos y espolvoreamos con azúcar glas y canela.

Se puede servir fría o caliente.
Buen provecho.



sábado, 28 de mayo de 2011

Migas, pero con habitas, jejejeje

Lo peor de una comida es que sobre, y que además sea un plato, que recalentado, pierda su encanto. Y hay comidas que son aprovechables y otras, muy aprovechables.
Una de las cosas que me enseñó mi madre entre tantas, gracias mamá, es que la comida no se tira. Siempre decía que había gente en el mundo que pasa hambre y que tirar la comida es un pecado. Cuando creces te das realmente cuenta de ello y no solo es pecado, sino pecado capital(de los gordos, gordos). Primero por solidaridad con los que no tienen. Podría pensar que el que yo tire o no la comida no alimenta a otros; pero si es cierto, que si no compro para tirar, y si todos lo hicieramos así, se traería a los mercados solo lo necesario. Habría menos excedentes, mejor reparto, y más comercio justo.
Y a mi me sobraron habas. ¿Como aprovecharlas? Con una receta fácil y que gusta a todos hasta a los niños.
Ingredientes:
  • Pan duro de ayer.
  • Aceite.
  • 1 o 2 cabezas de ajos.
  • Panceta.
  • Agua.
  • Pimientos verdes,
  • Melón, uvas, sardinas asadas,
Preparación:
Troceamos el pan y lo espolvoreamos con agua o lo mojamos escurriendolo bien, tiene que estar húmedo pero no empapado.
Desgranamos las cabezas de ajo y cortamos por la mitad sin quitar la piel.
Truco, al no quitar la piel a los ajos, estos se fríen pero no se queman.
Ponemos en una sartén aceite de oliva y echamos la panceta cortada en tiras hasta que suelta la grasa, sacamos y reservamos. Añadimos los ajos, freímos y sacamos también.
Esta misma operación haremos si queremos añadir chorizo, morcilla, pimientos, etc.
Ahora añadimos el pan y vamos moviendo las migas, aplastamos y deshacemos con una espátula de madera(en casa tenemos una sartén de hierro y una rasera de hierro, pero hacemos migas para 8 personas). Este proceso se repite una y otra vez con fuego vivo.
Consiste en que el pan humedecido se haga una plasta que tenemos que ir desliando poco a poco mientras evapora el agua,  hacerla migas que queden casi secas y doraditas. Para eso hay que estar constantemente removiendo, aplastando y deshaciendo. Ya casi al final se agregan todos los ingredientes y se remueve bien.
Aquí es donde también ponemos las habas que  nos sobraron. Son migas unas migas diferentes, un nuevo sabor.
Atrévete y buen provecho!!!